Cuántas cajas necesitas
La regla práctica: entre 10 y 15 cajas por habitación, contando el salón y la cocina como habitaciones. La cocina siempre pide más de lo que parece y el trastero también.
- Estudio o apartamento: 15-20 cajas.
- Piso de 1 dormitorio: 25-35.
- Piso de 2-3 dormitorios: 40-60.
- Casa de 4 habitaciones o más: 90 o más.
Consigue siempre un 20 % más de las que has calculado. Las que sobran se guardan planas y no molestan; quedarte sin cajas a las once de la noche antes de la mudanza sí molesta.
Las tres medidas que existen
Aunque en las tiendas veas diez referencias, en la práctica se usan tres, y la regla es siempre la misma: cuanto más pesa lo que metes, más pequeña tiene que ser la caja.
- Pequeña (aprox. 40 × 30 × 30 cm). Para libros, vajilla, herramientas, botellas y todo lo que pese. Es la que más falta hace y la que menos se compra.
- Mediana (aprox. 55 × 35 × 35 cm). La de uso general: menaje, ropa, juguetes, papeles, pequeños electrodomésticos.
- Grande (aprox. 60 × 40 × 40 cm o más). Solo para cosas voluminosas y ligeras: edredones, almohadas, ropa de cama, cojines, peluches.
Aparte están las especiales, que compensan cuando hay muchas: el armario de cartón con barra para llevar la ropa colgada sin plancharla otra vez, y la caja de vajilla con separadores, que es la única forma de que las copas lleguen enteras sin envolverlas una a una.
Dónde conseguirlas gratis
- Supermercados y fruterías, preguntando por la mañana, que es cuando reponen. Las de fruta son resistentes pero suelen ir sin tapa.
- Librerías y papelerías. Son las mejores cajas gratis que existen: pequeñas, resistentes y pensadas para peso.
- Tiendas de electrodomésticos y de informática, para las grandes y ligeras.
- Grupos de vecinos y aplicaciones de segunda mano. Siempre hay alguien que acaba de mudarse y quiere quitárselas de encima; es la vía más rápida para reunir muchas de golpe.
- Tu propia oficina, si recibís material a menudo.
La pega de las gratis es real y conviene saberla: al ser de medidas distintas no apilan bien, y en el camión el hueco perdido se paga si la mudanza va por volumen. Una mezcla razonable es coger gratis las de cosas ligeras y comprar las pequeñas, que son las que aguantan peso.
Dónde comprarlas y qué cuestan
Una caja nueva de tamaño estándar cuesta entre 1 y 3 € según el grosor del cartón —simple o doble— y la cantidad. Se encuentran en tiendas de muebles y decoración, en grandes superficies, en ferreterías, en papelerías de barrio y en las propias empresas de mudanzas y guardamuebles, que casi siempre las venden.
Dos alternativas que mucha gente no conoce:
- Cajas de plástico de alquiler. Te las traen, las usas y se las llevan. Para mudanzas grandes suele salir más barato que comprar cartón, no hay que montarlas y no acabas con cincuenta cajas vacías en el salón nuevo.
- Incluidas en el presupuesto. Muchas empresas las meten en el precio si contratas también el embalaje. Pregúntalo antes de comprar nada.
Cómo montarlas para que no se abran
El fallo clásico de la mudanza casera es la caja que se abre por abajo en mitad de la escalera, y se evita con tres cosas:
- Precinta el fondo en H: una tira por la junta central y otra por cada uno de los dos lados cortos. Las solapas cruzadas sin cinta —el «cierre de molinillo»— no aguantan peso: aguantan hasta que alguien levanta la caja por abajo.
- Usa cinta de embalar de verdad, de 48 mm. La cinta de regalo y el celo no valen, y la cinta barata se despega con el frío del camión.
- No superes los 20 kilos por caja. Si no puedes levantarla tú sin doblar la espalda, es demasiado, y además nadie va a poder apilarla.
Cómo llenarlas y rotularlas
- Lo pesado abajo, lo ligero arriba, y la caja llena hasta el borde: una caja a medio llenar se hunde cuando le pones otra encima.
- Rellena los huecos con ropa, toallas o papel. Lo que se mueve dentro de la caja es lo que se rompe.
- Los platos, de canto, como los discos, no apilados en horizontal. Aguantan mucho mejor los golpes.
- Rotula el lateral, no la tapa. En el camión las cajas van apiladas y la tapa no se ve. Escribe la habitación de destino, no la de origen, y una palabra de qué hay dentro.
- Marca las frágiles por los cuatro lados y dilo en voz alta el día de la carga. Nadie lee una caja mientras la sube.
- Prepara la caja de la primera noche y llévala en tu coche: sábanas, toallas, papel higiénico, cargadores, medicación, algo de comer y un juego de herramientas. Es la diferencia entre dormir y hacer arqueología entre cajas a las dos de la mañana.