Lo que pesa de verdad
- Piano vertical de estudio: del orden de 200-250 kg.
- Piano vertical grande o antiguo: puede pasar de 300 kg.
- Piano de cola pequeño: desde unos 300 kg.
- Piano de gran cola: más de 500 kg.
Ese peso no está repartido: en un vertical se concentra en la parte trasera, donde está el arpa de hierro fundido y la caja de resonancia. Por eso un piano se vuelca hacia atrás con una facilidad que sorprende a quien lo mueve por primera vez, y por eso las ruedas que trae no sirven para transportarlo: sirven para colocarlo un palmo dentro de la habitación.
Cómo se mueve un piano
El procedimiento es distinto según el tipo, y esa es la primera pregunta que hace un profesional:
Vertical
- Se cierra y se bloquea la tapa, y se protege el mueble con mantas acolchadas y film.
- Se sube a un carro específico para pianos, con cinchas, y se estabiliza.
- Si hay escaleras, se baja con correas de porteo y varias personas, nunca «a pulso».
- En el camión va de pie, atado a la pared lateral, nunca suelto en el centro.
De cola
- Se quitan la tapa, el atril y las patas, y se guardan por separado, protegidas y etiquetadas.
- Se tumba de canto sobre una tabla acolchada específica (el «skid board») y se ata.
- Se mueve sobre esa tabla, nunca apoyado sobre el arpa.
- Se vuelve a montar en destino, y ahí se comprueba el nivelado antes de nada.
Cuando la escalera no da o el rellano no permite girar, se saca con elevador por la ventana o el balcón, igual que un sofá grande, pero con más gente abajo.
Qué cuesta y qué hay que preguntar
En una mudanza, el piano se cotiza como partida aparte porque cambia el equipo y el tiempo. La referencia útil no es un precio cerrado —depende demasiado del tipo, la planta y el acceso— sino esta lista de preguntas, que además te dice enseguida con quién estás hablando:
- «¿Movéis pianos habitualmente o lo subcontratáis?»
- «¿Traéis carro de piano y correas de porteo?» (para un vertical) o «¿traéis tabla?» (para un cola).
- «¿Cuántos operarios vienen?» Un vertical por escalera no lo bajan dos personas.
- «¿Hace falta elevador y va incluido?»
- «¿Qué cubre el seguro y por qué importe?» Esta es la clave: sin declarar el valor del instrumento, la indemnización legal por daños se calcula por kilos y sale ridícula frente a lo que vale un piano. Declara el valor por escrito.
Y un dato que ayuda a que te den precio a la primera: ten a mano la marca y el modelo, las medidas, la planta de las dos casas y si hay ascensor. Con una foto del piano y otra de la escalera, casi cualquier empresa te contesta el mismo día.
Después: la afinación y la aclimatación
Un piano se desafina por el movimiento, sí, pero sobre todo por el cambio de humedad y temperatura: la madera se mueve y las tensiones cambian. Por eso el orden correcto es esperar de dos a cuatro semanas a que se aclimate en la casa nueva y afinarlo después. Afinarlo el mismo día es tirar el dinero, porque se volverá a mover.
Dónde colocarlo, mientras tanto:
- Lejos de radiadores, salidas de aire acondicionado y ventanas con sol directo.
- No pegado a una pared exterior si es húmeda o muy fría.
- Con la casa en una humedad estable, que es lo que de verdad conserva el instrumento.
Los errores que salen caros
- No decirlo al pedir presupuesto. Un piano que aparece el día de la carga puede hacer que la mudanza no se pueda hacer: no está el equipo ni está el elevador.
- Moverlo con sus ruedas. Están para colocarlo, no para transportarlo. Arrancan el parqué y a veces se parten con el peso.
- Cogerlo por la tapa o por el teclado. Ninguno de los dos aguanta el peso.
- Dejarlo suelto en el camión. Un piano sin atar en una frenada es un accidente, no un desperfecto.
- No declarar el valor. Es el error más caro de todos y el más fácil de evitar.